Test para comenzar el día

Muy a menudo te levantas por la mañana, con una serie de propósitos para el día, un montón de obligaciones y cosas pendientes. Tienes la fantasía de que tendrás uno de esos días estupendos en los que las cosas fluyen y se van resolviendo los temas, uno detrás de otro, viniéndote arriba al imaginar cómo vas tachando cosas de la lista.

Pero a menudo te llevas una sorpresa al poner los pies en el suelo y llegar a la cocina. Te duele el cuerpo,  estas cansad@, o incluso enfadad@ por el día imposible que te espera, pero no importa, seguro que con un café todo solucionado y desconectas de tus sensaciones de forma automática para ponerte en modo hacer.

Como habrás comprobado más de una vez, parece que esa táctica funciona, pero en el fondo sabes que no es así. Las cosas se van complicando, el cuerpo sigue doliendo, el cansancio no mejora, la cabeza no está nada ágil y te vas crispando porque no hay forma de avanzar.

Tenemos una gran  dificultad  y es que hemos aprendido a olvidarnos de nosotros mismos y de nuestras necesidades, físicas, emocionales, psicológicas, energéticas y hasta espirituales para adaptarnos al exterior, a lo que se supone que debemos hacer y al ritmo y exigencias que nos marca la sociedad e incluso nosotros mismos.

Da igual como estés, siempre está ahí esa vocecita que dice:

  • tengo que
  • he de
  • no puedo decir que no, aplazar, posponer,

Te recomiendo un sencillo ejercicio matinal para chequear como estas y  adaptar la agenda a tu estado del día y no a la inversa, intentando meter unas botas en una caja de zapatos.

Para empezar:

  • Pon dos alarmas con 30m de diferencia entre ellas, para que cuando suene la primera al apagarla pienses: ¡Que bien! Aún me queda media hora y te des la vuelta tan ricamente. Eso sí, al oír la segunda hay que levantarse.

  • Levantarte con tiempo suficiente para hacer este ejercicio, sin tener que correr para ducharte, desayunar, vestirte antes de comenzar la jornada.

Sentad@ en la cama, comienza con el chek-in en el que invertirás 2 minutos:

  • ¿Como estoy físicamente? Me duele la cabeza, estoy entumecid@, me duele el cuerpo, estoy estupend@ y no me duele nada.

  • ¿Como estoy emocionalmente? Animad@, ilusiona@a, enfadad@, ansios@, triste con ganas de todo, sin ganas de nada

  • ¿Cómo tengo la cabeza? Estoy espes@, despejad@, aturdid@, cansad@, estoy ausente.

  • ¿Como estoy de energía? Tengo energía para afrontar el día, no tengo mucha energía, tengo poca, estoy bajo mínimos o estoy hech@ polvo.

Si el resultado es, que estas cansad@, con ansiedad, un poco espes@ y con poca energía, te vas a poner de mal humor y a comenzar con mal pie.

Este check-in va a marcar la diferencia en tu día, ya que comenzaras de modo consciente y no automático y podrás adaptar tus tareas en función de cómo estás. Por ejemplo: si tienes que preparar un informe, o una tarea intelectual y estas espes@, puedes comenzar con tareas más sencillas que te hagan trabajar la parte inconsciente y posponer ese informe para el final del día o incluso para el siguiente.

Empeñarte en acabarlo solo te va a frustrar ya que veras que no avanzas y después de un tiempo muy valioso, probablemente tendrás que dejarlo y pasar a otra cosa.

Lo más importante es conectar contigo y ver como estas para adaptar el día a como estas dentro de lo posible y no a la inversa.

Otro ejemplo es: los tiempos para los descansos, ir al baño y las comidas. Olvidamos muy fácilmente nuestras necesidades físicas más evidentes y las posponemos lo que nos ocasiona a la corta un gran tipo de problemas.

Es importante ir al baño cuando sientas la necesidad y no esperar y esperar hasta terminar lo que hayas comenzado. Hacer pequeños descansos cuando te notes cansad@ y tomar un vaso de agua hará que tu cuerpo perciba que le estas escuchando.

El desayuno y la comida son básicos. Procura comer cuando sientes hambre, si lo pospones estás diciéndole no a tu cuerpo, y este deja de creerte y confiar en ti. Es importante que seas  coherente y hagas lo que necesitas en lugar de lo que te dice la mente.

Busca un lugar, a poder ser fuera del trabajo, para tomar tu desayuno o comida, en lugar de hacerlo delante del ordenador o en el oficce. Aunque traigas tu comida de casa, sal a tomarla al aire libre para que te de el sol. Recargaras pilas, comerás más despacio, de forma más consciente y desconectaras.

Te invito a probar durante una semana para que compruebes los resultados y luego decidas que prefieres hacer, si quieres seguir como estabas o vale la pena invertir unos minutos por la mañana hacer este cambio en tu vida.