Vives o sobrevives

Desde hace un tiempo vengo observando las formas de vivir que tenemos y aunque son muy diversas, tantas como personas somos, hay algo que llama la atención, no tanto intelectualmente sino por la experiencia en sí misma.

Hay personas que viven o otras que sobreviven, aunque todos pasamos en algún momento por ambas etapas.

Me he dado cuenta de que las personas que viven están en el presente y viven las experiencias en tiempo real. Tienen la atención puesta en lo que hacen, en lo que sucede en ese momento y como si fuera un barco de vela, se mueven fluyendo con el viento.

La mente está quieta procesando cada secuencia sin apartar la atención y en comunión con todos los sentidos.

¿Pero qué es eso de tiempo real?

Imaginemos que el tiempo lo podemos separar en espacios. El presente, el pasado y el futuro y cada uno tiene una habitación y ocupa un espacio físico concreto.

Verdad que mientras estás en una habitación no puedes estar en otra físicamente, pues bien, a nuestra  mente y percepción le ocurre lo mismo.

El presente es el aquí y ahora famoso. Para estar en la habitación o espacio del presente, solo tienes que poner atención a tus sentidos para observar dónde estás y darte cuenta de la luz, la temperatura y el olor. Apoyarte en una superficie cómo la pared o una silla y hacer una respiración profunda, te ayudará a sentir tu cuerpo y salir de la mente.

Cuando lo hagas, verás que allí no ocurre nada más que; estas manteniendo una conversación con alguien,  haciendo la comida, delante de tu ordenador, tan sólo eso. Lo que está sucediendo en este momento.

El pasado, es algo que ocurrió, una habitación de la que ya te fuiste. Estuviste un tiempo hasta llegar al momento actual en el que estás. En el momento que empieza tu presente termina tu pasado.

Pero a menudo nuestra mente nos deja y se va de visita a alguna de las habitaciones colindantes. Nos deja físicamente y va a buscar o a recordar cosas que ya han pasado y las trae al presente, pero claro solo puede hacerlo mental y emocionalmente porque físicamente es imposible, tú sigues en esa conversación, delante del ordenador o haciendo la comida.

El cerebro es un musculo muy tonto y no diferencia si lo que piensas está ocurriendo en este momento, lo estás recordando o lo estás imaginando. Así que cree que todo lo que piensas, recuerdas o imaginas es real y está aconteciendo en este momento.

El futuro también tiene su propio espacio y habitación y cuando nos vamos allí, de entrada está vacío, no hay nada. Nuestro presente y pasado en buena medida construye nuestro futuro, pero a menudo nos vamos allí para imaginar, fantasear, proyectar y llevar recuerdos para construir.

No tiene ningún sentido irte a vivir a una casa nueva y llevarte allí todo lo que no te gusta, lo negativo y los miedos. El futuro está ahí para estrenarlo y disfrutarlo cuando llegue.

¿Por qué os explico todo esto?

Pues bien, volviendo al inicio, me he dado cuenta de que hay una estrecha relación entre el espacio en que habitamos habitualmente y saber si realmente estás viviendo o sobreviviendo.

Cuando vivimos en el presente, podemos darnos cuenta en tiempo real de lo que sentimos, queremos, necesitamos y organizarlo en el futuro (recuerda que es futuro es el segundo siguiente al momento actual) para que así ocurra, pero sin dejar de vivir la experiencia y disfrutándola.

Cuando vivimos en el pasado, tenemos puesto el automático y seguimos estando físicamente en el presente, pero ya hemos cambiado de habitación y mientras estamos con los amigos, la pareja, conduciendo, cocinando etc., estamos recordando aquello que nos pasó ayer, lo que hacíamos los domingos cuando vivían nuestros padres, o lo bien que lo pasábamos con nuestros amigos.

Puede ser que recuerdes cosas positivas, pero es muy fácil que te estás comparando o que estés añorando algo o a alguien. Lo importante de todo esto, es que te estás perdiendo el momento actual y tu cerebro se va a creer que eso que recuerdas esta pasando en este momento, así que va a modificar tu estado de ánimo y emociones. ¡Imagínate!

Y por último, cuando vivimos en el futuro  podemos fantasear con que lo que hacemos o tenemos ahora no sabemos si estará en el futuro, también ir buscar algo negativo que ocurrió en el pasado y trasladarlo allí como si fuera un mueble imaginando que nos puede volver a ocurrir, o por el contrario acordarnos de algo bonito y positivo que vivimos y queremos que se repita en el futuro entre otras muchas cosas .

Como puedes apreciar esto es un lío tremendo y lo peor de todo  es que actuamos en función de lo que pensamos y sentimos. Las personas que viven el presente, viven lo que la vida les trae en tiempo real y actúan en función de lo que ocurre y planean en función de los ingredientes que tienen hoy en la nevera. Simplemente viven, fluyen, aceptan lo que hay y hacen el mejor plato posible con lo que tienen en la cocina. Viven en modo ser.

Y las personas que sobreviven, suelen estar actuando en función de lo que les pasó para que no se repita. Se comparan con los demás pensando que ellas no pueden o bien en positivo, recordando cómo eran y lo que hacían para intentar repetirlo. También puede que se pongan  ansiosas por si en el futuro se repite lo que no quieren, o por si no pueden mantener lo que tienen en este momento o haciendo planes que puede que no se cumplan y generen resentimiento y frustración.  De esta forma se ponen en modo hacer para no llegar tarde al futuro y para intentar controlarlo todo.

Como dijo John Lennon “La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes

Creo que todos en algún momento u otro de la vida, nos hemos visto como un ratón dando vueltas a la rueda sin fin con la mirada puesta en el futuro y sin poder parar, o paralizados por el miedo sin poder avanzar porque estamos atrapados por el pasado y viendo como parece que hay otras personas que simplemente viven y disfrutan de la vida y del presente.

Te invito a que te pares y observes donde crees que estás viviendo y si vives o sobrevives.

 

 

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